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En los últimos cuatro meses escribí muy poco. Pero junté ideas para cuatro fanfics de
Reto 5: Nombre Fic: Te llamas Jake (Parte 4) Palabras: 626 Apto para todo público, ningún spoiler posterior al libro 5. Estamos en guerra. Por mucho que me esfuerce en olvidarlo, mil y un detalles cotidianos me lo recuerdan. Cuando enciendo un cigarrillo en el baño, con la amenaza de ser enviado a la oficina de Chapman, cuando paso junto a tu hermano entre clases, cuando encuentro tirado algún volante de la Alianza o, más simplemente, cuando despierto y veo en el buró la foto de mi madre. Al subir al autobús y mirar al conductor y a los demás pasajeros, no puedo evitar preguntarme: ¿Alguno de ellos será nuestro enemigo? ¿Lo saben? ¿Lo sospechan? ¿Tal vez ellos…? Estamos en guerra y a pesar de eso, seguimos intentando vivir nuestras vidas, pero cada que miro un animal me pregunto si algún día me veré obligado a transformarme en él. Después de haber sido una langosta, una mofeta y una rana vidente alienígena, no logro pensar en ninguna transformación que sea lo bastante absurda como para no ser potencialmente útil. Eso sí: me niego terminantemente a adquirir a un puercoespín con las manos desnudas. Que los andalitas inventen una manera de absorber el ADN a distancia. Estamos en guerra y necesitamos todas nuestras fuerzas para sobrevivir y aguantar, y necesitamos todas las capacidades de las que disponemos. Y sobre todo, nos necesitamos unos a otros. Necesitamos a Tobias, con su experiencia en el aire y su habilidad. Necesitamos los conocimientos de Ax y su comprensión de la inhumanidad de los yeerks. Necesitamos el valor de Rachel, que aunque tenga miedo puede ayudarnos a enfrentar el nuestro. Y necesitamos a Cassie para ponernos freno y asegurarse de que no vayamos demasiado lejos. No me gusta admitirlo, pero es verdad. Sin Cassie, Rachel y yo perderíamos de vista los límites y destruiríamos el mundo intentando salvarlo. Y sin Rachel, no seríamos capaces de decidirnos a actuar, y quedaríamos paralizados por los impedimentos morales. Como una vez dijo Ax, es necesario saber a qué nivel de violencia jugar para acabar con el mal. Nos necesitamos unos a otros. Pero, sobre todo, te necesitamos a ti. Tú eres quien consigue el equilibrio, quien se encarga de que hagamos lo que es necesario hacer, pero sin ir más allá. Aunque a veces te cueste trabajo hallar los límites, tú logras que no los crucemos, pero que tampoco nos quedemos cortos. Y confiamos en ti para eso. Confiamos en ti para decidir qué es importante y qué no lo es, y para evitar que esta guerra nos destruya. Juntos, todos protegemos al mundo de los yeerks, pero tú nos proteges de nosotros mismos. Pero, ¿Quién te protege a ti? Muchas de tus decisiones pueden llevarte a la destrucción. A medida que pasa el tiempo todo se hace más difícil, y puede llegar el momento en que sea demasiado incluso para ti. Y si eso pasa, perderé una parte de mí mismo contigo. No soy capaz de enfrentar esa posibilidad, pues sería en parte mi culpa que te perdieras a ti mismo, y existen cosas con las que ni siquiera yo puedo vivir. ¿Quién puede protegerte de nosotros y de la guerra? Yo no sé cómo hacerlo, y Rachel tampoco. Tobias tiene suficiente con sus propios problemas, y Ax no conoce lo bastante a los humanos como para siquiera intentarlo. Y aunque Cassie entiende tus sentimientos y tus razones, no estoy seguro de que sea suficiente. En eso, como en muchas otras cosas, dependes enteramente de ti. Hazme, y hazte, un favor, Jake. No permitas que esta guerra te destruya. Todos los días, al mirarte al espejo, recuerda que eres mi amigo, y no sólo el líder de la defensa de la Tierra. Sé lo que el mundo necesita que seas, el líder, el general, incluso el Príncipe. Pero nunca lo olvides: Te llamas Jake. Reto 8: Religión Título: Algo en que creer. Palabras: 486 Apto para todo público, spoilers hasta el libro 18. A medida que pasa el tiempo, se les hace más difícil creer en algo, en lo que sea. Pero tienen que hacerlo porque es la única manera de seguir adelante. Si no tuvieran algo en qué creer, se hundirían. Ax creía en su hermano y lo mataron. Creía el poder de su raza y descubrió la antigua tecnología de los chee y los poderes casi divinos del ellimista. Creía en el honor de su raza y conoció al capitán del Ascalin. Cree en Jake, simplemente porque tiene que creer en alguien o en algo. Rachel creía en sí misma y en su fuerza. Pero, poco a poco, ha ido descubriendo la impotencia. Poco a poco, ha ido encontrando fuerzas contra las que no puede luchar, miedos y muros contra los que estrellarse. Ha aprendido que, incluso siendo un águila, existen los huracanes. Cree que, con algo de suerte y mucho esfuerzo, puede salvar al mundo, y quizá incluso salvar a Tobias y a sí misma. Cassie creía en el bien y en la vida. Ahora se ha enfrentado al mal y a la muerte y ha tenido que aprender a vivir con ellos. Creía, sin embargo, ser capaz de distinguirlos, pero a medidas que las luces disminuyen, el negro y el blanco se vuelven demasiado iguales. Aunque cada vez le sea más difícil, cree en el aire, en el agua y en la tierra por las que está luchando, y en todo lo que vuela, nada o corre en ellos, y cree que esa lucha terminará algún día, gracias a lo que ellos están haciendo. Marco cree que puede salvar a su madre o morir en el intento, y se aferra a ello con todas sus fuerzas. Tobias creía en su propia humanidad, hasta que le fue arrebatada. Entonces decidió creer en la humanidad de otros. Y cree que puede, como dijo el ellimista, marcar una diferencia. Cree que sus compañeros pueden, quizá, ser más humanos gracias a él y su pérdida de humanidad. Cree en sus alas y en sus ojos. Jake creía que podía tomar las decisiones correctas en esa guerra en la que se convirtió de golpe en un general, pero una noche en la selva y una tarde frente a la mansión de un millonario lo hicieron cambiar de opinión. Cree que puede buscar las mejores decisiones, y cuando se equivoque, hacer lo posible para arreglar las cosas y seguir adelante. Creen en ellos mismos, los animorphs. No creen en la fuerza de Rachel, en el liderazgo de Jake, el honor de Ax, el humor de Marco, la vista de Tobias o la bondad de Cassie, sino en el todo aquello junto. Fuerza y humor y honor y bondad y vista y liderazgo y decisión y conocimientos y esperanza y… Creen en ellos mismos, los animorphs, porque saben que al final será lo único que les quede en lo que puedan creer. Reto 16: Insecto Título: Gritos al silencio Palabras: 402 Apto para todo público. Spoilers del libro 19. Personajes: Marco, Cassie, mención de Jake (Un poco fuera de mi claim, pero creo que sigue siendo válido. Si no, avísenme y veré de reescribirlo) Se acercó despacio, lleno de preguntas… Tobias observó desde lejos su expresión, y comprendió que deseaba estar a solas con ella. Aguardó a que se acercara y tomara asiento a la sombra del árbol, frente a ella, sacudió las alas y se marchó. La miró, esperando como si ella fuera a tomar la palabra, como si esperara que fuera a decir algo. Ella guardó silencio. - ¿Por qué así, Cassie? Existen tantas cosas que podrías haber hecho, tantas salidas que tenías frente a ti. ¿De verdad era necesario? Silencio. - Pusiste en riesgo todo por lo que hemos luchado, y el peligro sigue ahí. Hicimos lo que querías: por una vez no hubo muertes, al menos ninguna que causáramos nosotros. Pero a causa de eso, podemos despertarnos cualquier día y descubrir que hemos perdido todo lo que tenemos y lo que somos. ¿Y para qué? ¿Para ahorrarnos una muerte? Tal vez, si ella hubiera podido, se habría defendido, dando argumentos para una acción a todas luces indefendible. Tal vez habría podido siquiera pedir perdón, si hubiera tenido la oportunidad. - ¿Valió la pena? Si no matamos esa vez, lo haremos la próxima. No todas las situaciones pueden arreglarse así, si es que esta vez realmente se arregló, y si no matamos nosotros lo harán ellos. Esto es una guerra, Cassie, no puedes huir de la muerte para siempre, y menos ahora. Y ahora, después de esto, no tenemos ninguna manera de encontrar soluciones que no impliquen matar, así que mataremos. ¿Valió la pena lo que hiciste? Ella no respondió. Él clavó una vez más sus ojos en ella y continuó: - Supongo que no tiene caso continuar con esto. Ya no hay marcha atrás, lo que está hecho está hecho, pero –Se inclinó para hablarle más cerca – él te necesita. Quizá los demás no, pero Jake sí. Es un hueco que, por mucho que quiera, no puedo llenar, y eso basta para hacerme desear que vuelvas. No quiero que Jake sufra. Y no puedo impedirlo, aunque esté dispuesto a dejarme la piel intentándolo. La miró, con algo parecido a la comprensión asomando en su mirada. Quizá esa era la única parte de ella que nunca había sido incomprensible para él. - Cassie – se acercó aún más, casi rozando el capullo con sus labios – lo que está hecho está hecho. Yo voy a cuidar de Jake lo mejor que pueda. Te lo prometo. Reto 19: Conejo Título: Jugando a la niñera Palabras: 576 Apto para todo público, inicia poco después del final del libro 23. Me llamo Tobias. Mi vida es demasiado complicada: no es fácil ser un halcón y tener que defender tu territorio, al mismo tiempo que eres un chico al que le gusta una chica humana, y un animorph que intenta salvar al mundo, todo al mismo tiempo. Y, por si fuera poco, yo mismo le añadía complejidad, intentando ser una madre conejo que cuidaba de sus crías. ¿Cómo? Ah, sí, eso… bueno… porque me comí a la auténtica madre conejo. Es la ley de la naturaleza: matar o morir. Pero después, dado que las crías no podrían vivir sin ella, me transformé en ella para protegerlas. Esa es la ley de la humanidad. Ya una vez intentamos algo parecido y salió bien. Aunque claro, lo hicimos como equipo, y a estas crías estaba intentando sacarlas adelante yo sólo. Soy un animorph y me llamo Jake. Los animorphs somos un grupo de chicos que, armados con el poder de la metamorfosis que nos concedió un extraterrestre, intentamos detener una invasión a la Tierra. Existen algunas cosas que los animorphs hacemos con nuestros poderes, como infiltrarnos en distintos lugares, explorar bases submarinas, luchar convertidos en fieras… en fin, creo que el punto está claro. Y existen algunas cosas que no hacemos con nuestros poderes. ¿Debería poner cuidar camadas al principio de la lista? ¿O tal vez infiltrarnos en conciertos? Ambas cosas las hemos hecho, y ninguna de las dos califica como algo realmente cuerdo. Pero por lo menos, cuando salvamos a las mofetas se trataba de un proyecto a corto plazo, mientras mamá mofeta salía del hospital, lo cual tomaría entre uno y tres días. En cambio, Tobias estaba hablando de esperar hasta que los conejos bebés fueran capaces de valerse por sí mismos, y esto podía tomar hasta un mes. A todos se nos puede permitir alguna locura de cuando en cuando, pero me estaba resultando imposible convencer a Tobias de que esta vez era excesivo. - ¿Ya les pusiste nombre? Y Marco no estaba precisamente ayudando. Hay cosas que finge odiar, pero todos sabemos que no es así. {No, ni siquiera lo había pensado} - Bien. – sonrió Marco. – Por ahí deberías empezar. Me llamo Marco, y mis amigos están chiflados, todos y cada uno. Quiero decir, sólo a una panda de chicos completamente mal de la cabeza se le ocurriría que cuidar de una camada de animales de cualquier tipo es un buen pasatiempo, y supongo que debo agradecer que no haga falta empollarlos. Creo que es mejor no darles ideas. Pero ya he aprendido que hay cosas contra las que no se puede luchar, y esta es una. Cuando a alguien del grupo se le mete algo en la cabeza (en particular tratándose de Cassie, pero extensible a todos, yo incluido) no hay manera de frenarlo. Y Tobias había decidido tomar a su cuidado a cinco crías de conejo, así que lo menos que podíamos hacer era tratar de que lo hiciera con estilo, para estar más a gusto cuando le ayudáramos. Porque desde ese momento era claro que en algún momento nos pediría ayuda, y no podríamos decirle que no porque no le habíamos dicho que no a Cassie, y porque es alguien del grupo, y porque realmente terminaría por necesitarlo, y porque nos debería un favor a cobrar en cualquier momento, y porque no perdemos nada con hacerlo y porque las crías eran monas y porque, ¿sabéis qué?, al final uno termina tomándoles cariño. |
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